1980

"Este primer día Felipe pide dos voluntarios para cargar troncos. Se quedan Aitor y Maxu, los demás se van a dar un paseo. Una vez llevados los troncos del campa, hay que colocarlos, porque van a hacer las veces de mesa. De esta manera, ya está en marcha el comedor, aunque la estabilidad es más bien precaria, y hay que hacer equilibrios para que el puré no vaya a parar al suelo. El comedor no está cubierto, y los asientos son piedras."

"Amontonado en el río hay un montón de pedruscos que forman una especie de pozo donde nos damos chapuzones. El resto del tiempo nos lo pasamos entre las olimpiadas y darle patadas al balón en un pequeño descampado, los rondos son el mayor pasatiempo."

"Día de marcha. Joseba cargado de mapas, brújula y demás hace de jefe de la expedición. nuestro objetivo: La Kartzela. Los mapas deben de ser incorrectos y la brújula estará estropeada porque aterrizamos en Otxogorrigañe."

"Joseba siempre está repartiendo los cancioneros, y nos dice que nos sentemos todos en corro en el suelo para que aprendamos las canciones, pero a nosotros eso nos aburre un montón, así que delante de las hojas del cancionero ponemos nuestros tebeos, y nos dedicamos a leer, mientras los demás cantan."

"La última tarde tiene lugar un reto a sokatira, pendiente durante todo el campa. Algunos chavales (Iñaki, George, Maxu, Aitor, Ritxi....) contra los monitores. Todo el mundo pone el mayor empeño por ganar, pero finalmente los monitores son arrastrados y pierden además del honor una botella de pacharán."

1981

Nos han llamado los monitores después de desayunar para decirnos las tareas que tenemos que hacer: unos tienen que traer agua, otros fregar, otros limpiar el comedor, a nosotras que somos la tienda ocho nos toca cocina. Tenemos que limpiar doce kilos de sardinas y de las cinco que estamos sólo Marian sabe limpiarlas, así que las monitoras Arantxa, Helena e Inma nos tienen que enseñar.

Hoy hemos ido de marcha a la Fuente de Sanza. Primero teníamos intención de visistar la piscifactoría, pero el guarda nos ha dicho que no era posible. Unas diez personas se han vuelto al campa, los demás hemos continuado para adelante. También nosotros íbamos divididos en dos grupos: en el primero que lo dirigía Oiarbide y que era menos numeroso iba yo; el otro lo conduje Lucio. Los que íbamos en pantalón corto nos hemos llenado de arañazos. 0

Esta noche estaba durmiendo en la esquina de la tienda y me he despertado al oír gritos en la tienda de al lado. Se oía como si alguien estuviese arañando algo. Las de la tienda siete se estaban poniendo tan histéricas que les he preguntado a ver qué les pasaba y me han contestado que una vaca estaba rascando la tienda y me han pedido que me asomara para verla. Las de mi tienda se han despertado y les he explicado lo que pasaba, así que todas a la vez hemos comenzado a llamar a gritos a Felipe para que viniese a espantar a la vaca. De esta manera se ha despertado medio campamento porque el otro medio no se ha enterado de nada hasta la hora de desayunar. Felipe estaba molesto porque le habíamos hecho levantar y además hacía mucho frío afuera. Ha venido con una estaca para echar al animal.

Hoy nos tocaba traer el agua a nosotras. Cargadas con un cubo y el barril del agua hemos ido a la fuente Marisol, Begoña y yo. Mientras Marisol cogía el agua, Bego y yo hemos ido a preguntar al guarda por el carro para llevar el barril hasta el campa. Nos ha dicho que se lo han llevado los madrileños, que llegaron el miércoles y tienen montado su campamento muy cerca del nuestro, así que hemos tenido que ir a buscarlo allí.

Esta noche las vacas han venido de expedición por nuestro campamento, resulta que a Félix se le ha olvidado cerrar la cocina y a media noche se ha despertado al oír el ruido de las perolas que caían al suelo. Se ha levantado y se ha encontrado a una hermosa vaca revoloteando entre los cacharros.

A la tarde nos han dejado elegir entre ir al pueblo o marchar a las piscinas de Regumiel; casi todo el mundo se ha apuntado a lo primero. La verdad es que no hemos hecho nada de fundamento en el pueblo, además nos han intentado timar vendiéndonos unos donuts con hormigas. Maxu, Oiarbide, y Kaxero, que habían ido a la piscina han regresado corriendo de allí, porque no se les ha ocurrido otra cosa que cantarle a Porky eso de “ai, ai, ai mutila, txapela gorria...” Y éste se ha mosqueado y ha empezado a perseguirles mientras les tiraba piedras.

No sé qué hora es, sólo sé que es temprano porque no se oye una sola voz en el campamento. En mi tienda todas mis compañeras están dormidas y ni siquiera se han enterado del ruido que he hecho para coger bolígrafo y papel. Este ha sido el primer año que he venido al campa y ya estoy pensando en apuntarme al próximo. Además de nuevos amigos he aprendido muchas cosas, también, como suele decir Begoña, tenemos muchas batallitas para contar.
Las mañanas, a la hora de despertarse es una de las cosas que más me han gustado del campa: los primeros días madrugábamos, pero ya no. Es una gozada despertarse con música y oír las voces de Felipe, Félix y Gerardo llamándonos. Después abres los ojos, que están superpegados, y te encuentras con tus compañeras más dormidas aún que tú. Después miras el reloj, las nueve y media todavía. Hasta las diez y cuarto que desayunamos no tenemos prisa y de nuevo nos acurrucamos dentro del saco.
Mientras tanto, el campamento empieza a cobrar vida: la gente habla, ríe, hay alguno que hasta canta. Unos van a lavarse al río, los otros recogen la tienda. Nosotras aún seguimos adormiladas, bueno no todas, que Marian y Maialen ya han ido a lavarse. Por todas partes se oyen voces. Gerardo y Félix están cantando “Estas son las mañanitas” a las de la tienda de al lado para espabilarlas. Protestamos un poco porque desafinan.

A pesar de que hace muy mal tiempo, pues no deja de llover en ningún momento, todos nos encontramos muy animados y con ganas de pasarlo bien. Mientras estaban cenando los monitores hemos estado cantando en el comedor. En un momento, por sugerencia de M. Cruz, nos hemos acercado al almacén para cantar “Viva la gente”. Más tarde se han reunido con nosotros los monitores y se han repartido los premios de las Olimpiadas.


1982

"Hoy es sábado 26 de junio. La 1’40 del mediodía. Estoy en la tienda con Bego, aunque ésta está completamente dormida. Los sacos de dormir y las mantas están por ahí tirados. en este momento lo único que me llega del exterior es la luz, la música, las risas de las monitoras y las voces de Cali y de Josemi que hablan de tabaco, también se oyen cantar a los pájaros."

"El primer domingo dedicamos la tarde a ir al pueblo. La gente nueva debe de esperar una maravilla y está impaciente por ir. Yo, la verdad, prefiero salir un poco más tarde puesto que sé por experiencia que un domingo en el pueblo es de lo más aburrido. Hace mucho calor para ir andando."

"En el pueblo tras la primera visita de reconocimiento, un par de coca-colas y llamar por teléfono, ya no hay nada que hacer. Se está jugando un partido de pelota en el frontón, pero hay tanta gente viendo que es imposible echar siquiera un vistazo. Al final decidimos sentarnos en unos de los bancos de la plaza. Pasado un rato aparece un grupo numeroso entre los que están Inma, los Bixentes, y Rojo, entre otros. Se sientan en el banco contiguo los que caben , los demás en el suelo. Como parece que se lo están pasando muy bien nos unimos para ver qué se cuece. Están jugando a "verdad o te atreves". Le toca el turno a Aitor que le mandan una prueba sencilla. El siguiente es George y prefiere atrverse también. Arantxa G. le manda subirse al kiosko de la música y cantar en voz alta."

1983

" Los que hemos venido otros años nos empezamos a poner como locos una vez pasado Salas de los Infantes, y es que el paisaje resulta bastante familiar. Por fin llegamos a Quintanar, y siguiendo un poco más a Revenga. Algunos comienzan a apelotonarse en la puerta del autobús, se supone que para salir corriendo y pillar una buena tienda, pero al llegar justo a la verja la desilusión que nos llevamos todos es de campeonato. ¡Tan solo hay dos tiendas montadas! Al punto viene Felipe con el coche y habla con Félix durante un rato. Félix nos aclara que debido al mal tiempo no han podido montar las tiendas, y que lo mejor es que nos vayamos a la ermita y comer allí. Nosotros estamos que rabiamos porque pensábamos dejar ya nuestras mochilas, elegir tienda y pulular por el campa. La tarde se nos hace eterna al otro lado del río, pese a que Félix inventa cien mil cosas para distraernos, incluso se pone a jugar a la goma"

"Esta ascensión parece el cuento de nunca acabar, kilómetros y más kilómetros por carretera, entre pinos, camino de la Laguna Negra. Algunos vamos resoplando, otros, en cambio, parecen tener prisa por llegar, porque antes de comer quieren darse un chapuzón. Por eso, para aligerar la marcha, los chicos deciden cargar con las mochilas de las chicas. Inma, que va de coche escoba, es de las pocas que siguen con la suya a la espalda."

"La velada de esta noche va de bailes y todos los grupos nos hemos pasado la tarde entera ensayando la coreografía. El grupo de mi hermana, Aitor, Irene, y compañía se lucen de veras con sus piruetas y después de bailar todos tienen que repetir su actuación, que ha sido otra vez muy aplaudida. Los monitores, en cambio, han preparado una especie de teatro. Se supone que eran alumnos y que estaban en la escuela, Marivi era la profesora, y les hacía preguntas. No nos enteramos de mucho, la verdad, porque a Mª Cruz le ha dado un ataque de risa espectacular, y aunque no sabemos de qué se ríe, acabamos todo el campa partiéndonos de risa."

"Hoy hemos estrenado el correo interior. El buzón está colocado en la mitad del comedor y Jone nos ha explicado que es para mandarnos mensajes entre nosotros."

1984

"En Sanza todos estamos más que tirados mientras esperamos la llegada de Felipe con la comida. Sólo Cali tiene narices para meterse en el agua, porque es una de las más frías que conozco, y aunque Marivi le dice que haga el favor de salir antes de morir congelado, él entre castañeteos de dientes asegura que el agua está buenísima. Con lo bien que se está sesteando a la sombra...., bueno, eso hasta que Amaia y yo nos sentimos bombardeadas con cagarrutas de oveja, procedentes del artillero Félix."

"Ha venido la familia de Felipe a pasar el fin de semana. Hoy en la Eucaristía, la hermana de Felipe nos ha estado hablando del Zaire, de cómo es la vida allí, y cuál es el trabajo que hacen. Creo que a todos nos ha gustado mucho."

"Como siempre, la actividad principal de la última tarde es recoger leña para la hoguera. Aitor, ha ido a pedir al guarda el carromato para acarrear la leña y yo me he ido con él y Maritxa, aunque realmente no les he ayudado demasiado porque resultaba mucho más divertido viajar dentro del carromato que dedicarse a la recogida de madera."

"Aprovecho los últimos momentos antes de cenar para escribir algunas cartas del correo interior que tenía pendientes. Si Txuru hiciera lo mismo se tendría que pasar lo menos tres tardes sin levantar el boli del papel. Se ha pasado todo el campa dando la chapa (sobre todo a las chicas), para que le escribiéramos cartas, y no ha contestado a una sola."

"Esta vez ha venido Joseba para acompañarnos a la vuelta, y nos lleva todo el viaje cantando. Igual, igual, que cuando vine por primera vez al campa."

1985

"Ha llegado al campamento un tipo un tanto extraño. Se llama Paco, es madrileño, siempre va con una guitarra y es amigo de Joseba. Tiene entusiasmados a los del campa volante. De todas maneras, a mí lo que más me choca es que siempre va descalzo, incluso hoy que hemos coincidido en la piscina con el volante. ¡Pues no se tienen que clavar ni nada las piedras, piñas, ramas, arbustos, que hay de aquí a la piscina por todo el camino de la Ponderosa.! Debe de tener la planta del pie con un callo como la suela de un zapato."

1986

"No hay monitor más eficaz que Marisa para sacar a los chavales fuera de las tiendas. Se lo tenemos dicho una y mil veces que durante el día no se puede estar dentro de la tienda más que para cambiarse de ropa, pero no hay manera. El caso es que no sé cómo pueden aguantar dentro con el calor que hace, sobre todo al mediodía. Marisa, en cuanto ve a alguno dentro de la tienda, pone los brazos en jarras y con paso firme y gesto decidido enfila en su dirección. Solo con verle a distancia los chavales ya salen corriendo. De lo contrario, ignoro qué tipo de efectivas amonestaciones les dirige."

"Alegría y alborozo entre los chavales cuando les decimos que vamos a ir a la piscina. La hora de salida a las diez y media. Cogemos el camino de la Ponderosa. Al poco rato, Pello se fija en un pinito que nace en una roca, y se empeña en fotografiarlo como fenómeno extraño. Pero para que la foto sea más artística sugiere que Aitor e Iñaki levanten a Oscar Zamalloa para que pose junto al pino. Oscar que se resbala, los otros que apenas pueden sujetarle porque queda muy alto y Pello que insiste en que aguanten para conseguir una buena foto. Medio siglo nos pasamos así y apostaría a que luego encima sale borrosa."

"Bittori se ha librado por los pelos de ir a la presa y todo porque ha actuado de cómplice de su nieta en el juego del zorro. A Olatz le han cazado y mañana por la mañana la tirarán al agua, pero Bittori justo ha salvado el pellejo."

1987

"¡Tremendo rebote se ha agarrado Felipe! Aunque la verdad no es para menos. Después de celebrar durante todo el día la "Euskal Jaia", con encierros, sokatira, y pruebas diversas, para la noche teníamos organizado un toro de fuego, y, claro, para darle salida había que echar un par de cohetes, y a Felipe le ha tocado ser el encargado de lanzarlo. Con lo que no contábamos era con las chispas que han saltado del cohete al darle fuego, y que han ido a parar sobre el chandal nuevo de Felipe, que se lo han dejado como un colador."

"Mientras los chavales se dedican a rellenar botellas con sal de colores, bajo la supervisión de los monitores, Aitor, Maxu y yo nos vamos al otro lado del río, a preparar el guión del teatro que vamos a hacer en la velada de esta noche. La historia va sobre unos jubilados que llegan de visita al campa. He aquí un fragmento del guión: Nos vamos de excursión. Al parar estamos en Revenga. Nos sentamos a comer. Hemos llegado y nos damos cuenta de que no hemos traído comida. Uno dice que se ha enterado de que en Revenga está de campamento un tal Felipe, que da de comer a todo el mundo. ¡Vamos allí!

"El menú de la cena del primer día, como es tradicional, es sopa, huevos fritos con chistorra y naranja. Marisa y yo andamos dando botes al menor ruido. Marisa se lleva un susto gordo cuando le sale Aitor que estaba escondido."

1988

EL CRUZADO MAGICO

Habiendo de partir de “marcha” a lejanas lagunas, aquesta mañana todo el mundo púsose en pie mucho antes de lo habitual. Et habiéndoles bien cebado las dueñas cocineras doña Natividad et doña Victoria, todas la huestes estaban prestas para la partida. Solo faltaba el padre prior Felipe, quien en rauda cabalgadura había salido muy de mañana al pueblo próximo, do había de procurar el pan necesario para tan duros et tan esforçados días de marcha.

Ficieron de una tirada el camino que separábales del pueblo et una vez allí juntáronse todos en uno para deliberar cómo hubieren de continuar en un solo grupo et de no separarse de la cabeça de fila que ostentara don Aitor. Como cada vez fiziera más calor et los senderon fueran más escarpados et tortuosos fue menester realizar numerosas paradas para no desperdigarse.

Mas todos lo vasallos clamaban para que los caballeros les llevaran las cargas et pronto empeçaron algunos a desfallecer, como aconteçió con la infanta Elena, la qual don Juan Manuel acabó llevando sobre los sus hombros.

El caballero don Aitor subía et subía et apenas se detenía, et la larga cola de caballeros e infantes se estiraba cada vez más, comenzando a fincar algunos descolgados. Et tanto avanzaba don Aitor et tan poco las demás huestes, que entre la huraña vegetación apenas se alcanzaba a catar por do había que ir, et por ello aconteçió que hubo menester abrir caminos entre punzantes zarzales, dexando para larga temporada las piernas en lamentables estado. Et además surgían bajas por doquier, de manera que raçionaron las aguas para los desfallecidos et siendo don Arturo de rançio abolengo, de la estirpe de los Pérez, de nobleza ilustre, quien se encargara de suministrar tales aguas, el caballero se dejaba los alientos subiendo et bajando las pendientes.

Et así las cosas, acontesçió que quedaronse definitivamente descolgados un grupo de hidalgos tranqueantes, con los quales fincaron don Juan Manuel, don Santiago et doña Marisa.

Omitiré los sufrimientos et maravillas que hizo la doncella doña Maite para llegar al lugar conocido como Laguna Negra, solo decir que una hora le costó arrastrar mochilas e infantes para descender la ladera que rodea la dicha laguna. Et cuando por fin dio con el grupo con el qual había partido de mañana los halló devorando grandes cantidades de viandas et refrescándose en las frías aguas que manaban de un manantial, que a poco quedó seco tal era la sed de don Rafael, don Alberto y don Aitor. Se aprovechó el momento también para aplicar enormes cantidades de crema After sun, pues eran múltiples las pieles quemadas

1989

"Sálvese quien pueda. Cuando uno menos lo espera estalla una guerra de pistolas de agua. Y eso es lo que ocurre ahora. Todos corremos al almacén a por el armamento, y a ver si elegimos bien porque hay algunas pistolas que están medio estropeadas y el alcance es mas bien limitado. Aquí el que lleva ventaja siempre es Felipe, que tiene escondida su superpistola en la tienda, y es rival duro de pelar, aunque siempre se le puede hacer un contraataque en masa. Hoy la batalla va derivando en encarnizada lucha, y se admiten además de pistolas, potos, jarras y hasta cubos para lanzar agua. Yo tengo uno bien repleto y cuando me dispongo a tirárselo a Aitor, que no ha dejado de incordiarme, va éste, se aparta y va a parar de lleno a Mila, que, al margen del asunto estaba friendo la chistorra de la cena. Caladita de arriba a abajo la he dejado, y yo, no sé ni dónde meterme"

"Pequeño susto nos llevamos con la hoguera que encendemos en la Fuente del Berro, porque el viento sopla bastante fuerte y se lleva algunas chispas. Los monitores nos afanamos en apagarlo, pero los chavales se limitan a mirar entusiasmados, como si estuviéramos de espectáculo. Una vez dominado el asunto, les prohibimos terminantemente que echen ni una astilla. Los chavales se instalan en sus sacos para pasar la noche y nosotros entramos en el ¿refugio? No sé si se le puede llamar así, porque la parte de abajo es un establo de vacas, y arriba justo, justo entro yo de pie, y tumbados todos no sobra ni un centímetro. Cada cual echa mano de su saco, excepto Arturo que descubre que el suyo se ha debido de quedar en el campa. Le prestamos unas toallas para que se las arregle para pasar la noche, pero no pega ojo de frío, porque las toallas se le escurren por todas partes. Aitor pasa sentado toda la noche porque dice que no puede dormir sobre suelo de piedra.

A las siete de la mañana los chavales ya están en pie de guerra, pero a ninguno de los monitores nos apetece salir del saco. Santi dice que cuando se aburran mucho, mucho, mucho, que entonces vendrán donde nosotros. Y así es, a la media hora los tenemos al pie de la ventana llamándonos a gritos"

1990

"Los monitores bajamos al río con baldes, dispuestos a montar una batalla naval en la tarde de domingo, ante los ojos asombrados de los excursionistas de coche, radio y sillas plegables. Nos lanzamos baldes de agua con gran empeño y al final salimos llenos de fango, sucios y oliendo a alcantarilla, con las camisetas y pantalones cortos pegados al cuerpo. El agua de río comienza a bajar marrón. A nosotros nos cuelgan hierbajos, trozos de barro y algún que otro renacuajo. Nati y Puri se espantan cuando nos ven y nos mandan a la presa de inmediato."

"Volvemos del pueblo cerrando la marcha Olga, Arturo, Arantxa y yo, jugando a imitar lo que hace el primero, y cantando cien mil canciones. Sale entonces una luna enorme por detrás de los pinares."

"Casi todos los chavales ya se han echado de nuevo la mochila a la espalda y están deseando ponerse en marcha. Yo me acerco un momento a la laguna para lavarme las manos, y en eso estoy, reclinada sobre el agua, cuando se me acerca Arantxa para decirme algo, pero resbala, pierde el equilibrio, se agarra a mi, y acabamos las dos en el agua de baño matutino."

"Iñigo corre a visitar los renacuajos que tiene en un bote. Nati da la vuelta en la sartén a un par de patas de pollo. Aitor abre unas cervezas. Felipe se pega en la cabeza con el lagarto Juanito al entrar al almacén. Olga juega a cartas con tres chavales en el comedor. Bea toma el sol sobre una colchoneta. Ana vuelve de la presa envuelta en una toalla. Arantxa juega con la linterna en el almacén. Una vaca muge cerca del campa. Luis tira a canasta. Gurutze da papel y boli a una chavala. Arturo escribe para el correo interior. Mila entra y sale del almacán. El sol se filtra entre las copas de los pinos. Canta Mecano por el altavoz. Bea pone la mesa para cenar. Las cocineras bajan tras la cena a llamar a sus maridos por teléfono. Felipe pita el tercer aviso."

"Olga no para en la piscina. Para entrar nos ha hecho un espectacular bajada por las escaleras en plan vedette. Luis y yo le cantábamos, mientras ella bailaba. Y ahora hay que verla correr por el borde de la piscina, salpicando a todo aquel que pilla a su lado."

"Los chavales se han pasado todo el campamento cantando una canción dedicada a Felipe, ha sido el estribillo que más hemos oído durante estos quince días y ahora delante de la hoguera no hacen más que repetirlo:

Meritua gure maisuarena
meritua gure Feliperena
meritua gure Jaungorena
meritua daukazu zure sermoiengatik
eta guri erakutsi diguzunagatik

"En esta última comida los chavales alternan los bocados que dan a la ensalada con las canciones y, por supuesto, con la repetición una y otra vez del chupinazo y del Centenario. Los monitores también danzamos y saltamos por el comedor, mientras repartimos la comida."

1991

"Hoy es día de Juegos Florales. El tema es el campamento, y cada "monito" tiene que escribir para alguien. La lectura de poesías, la hacemos como siempre en el almacén, durante el postre de la cena. Vamos leyendo por turno la que hemos recibido, con más o menos risas, y decimos de quién sospechamos. Le toca el turno a Luis, que casi no puede leerla por las carcajadas que echa, pero dado que Aitor está a su lado, retorciéndose y a punto de reventar del ataque de risa que le ha dado, desaparece la menor sospecha. Todos acabamos llorando de risa. El primer premio de Juegos Florales, se lo lleva sin duda alguna y por unanimidad Aitor. Semejante composición jamás podrá ser superada en la historia de campamento.

Esta tarde estando en el campa
he bebido después de dos, otra cerveza
como a ti no te gusta tan
buena bebida, en vez de eso reza.
Hemos hecho un juego, luego otro
y después de eso tengo pereza,
ayer, sin embargo, estuve trabajando
y una y otra piedra, hice al fin la presa.
Esta poesía sé que da ganas de llorar,
pero donde no hay mata no hay "patatesa."
No creo que te cueste mucho acertar quién
soy, pero para darte una pista, soy uno que pesa.

"Hoy toca teatro de sombras en la velada, y del pobre Santi casi recogemos un medio Santi, amarillento y tembloroso, cuando detrás de la sábana y al ritmo de la música de los Teleñecos, Zorion trata de operarle con sierra, azada y cuchillo que la enfermera de turno, Bea, le va pasando."

"Tras breve visita a "Remugiel", como dice Zorion, emprendemos el regreso al campa, de nuevo por monte. Al llegar a la serrería a Zorion y a Luis se les mete entre ceja y ceja que se tienen que llevan un tablón para hacer canastas de baloncesto. Vigilan que no haya nadie por los alrededores y se echan al hombro un hermoso tablón, pero claro, luego vienen las empinadas pendientes, los caminos estrechos, y que hasta el campa hay cierta distancia, sin embargo ahí siguen erre que erre sudando la gota gorda y no lo soltarán hasta llegar al campa."

"En los Picos, ya en el saco, mientras esperamos la visita del sueño, los monitores se dedican a hacer campeonato de contar estrellas, y digo se dedican porque una ya ha guardado las gafas en la mochila y apenas alcanza a distinguir cuatro luces."

"Y Mila y Félix nos han preparado deliciosa ensaladilla rusa a la vuelta de los Picos."

"Nos hemos pasado toda la tarde buscando a Aitor Iza, que no sabíamos dónde se ha habido metido, y no ha aparecido ni para la actividad. Y luego nos aparece tan pacharoso, diciendo que se ha ido con en libro de poemas "Campos de Castilla" de Antonio Machado, que se ha puesto a leer debajo de un pino y se le ha ido el santo al cielo. Bueno, hay que reconocer que es la lectura más apropiada para estas tierras."

"Falta poco para la hora de comer, es más yo ya estoy devorando uno de los pedazos de pan que Aitor y Bea han cortado con ritmo y salero. Matulo pulula de aquí para allá, haciendo de manitas, ahora va a colgar el maravilloso mapamundi en el comedor.

Aitor comienza a hurgar en el frigorífico, poniendo a punto el "material", a la vez que controla el rincón del chorizo.

Luis y Zorion juegan al disco y es que son como niños. Aitor Iza está tumbado al sol cual lagartija y Josune se ha ido a por agua con Felipe."

"Esta noche después de acostar a los chavales cargamos con los tablones camino de la presa para volverlos a colocar, esta vez en el orden adecuado, e introducir trapos en las grietas a ver si hay menos fugas de agua. Mientras Zorion y Felipe los encajan, mandan a Iza a buscar una rama, para cuando regresa (sin la rama) ya están todos los tablones colocados."

"Hay cosas que no cambian y una de ellas el el campa. De nuevo estoy en un puesto de esos de ginkana, esta vez junto a las tumbas, esperando a que vayan llegando los equipos ciclistas y me hagan una demostración de balón. Bea me pregunta si no me da miedo venir aquí sola, pero de día me da igual, lo que no me hace gracia es por la noche."

"De madrugada salgo de la tienda y me encuentro a una vaca que chupa con placer los arbustos de detrás de nuestras tiendas, donde las cocineras echan los restos de aceites, sopas y chocolates."

"Y Zorion que se sienta enfrente de Aitor ve regada su camiseta blanca por una lluvia de café con leche que sale de la boca de Aitor a modo de bufido-surtidor, cuando éste no puede aguantar la risa ante el rebuzno de Santi."

"Y por supuesto los novatos fueron a la presa."

"Si hay algún día en el campa que es más parecido al de cualquier otro año es, sin lugar a dudas, el último. Nunca me ha gustado este día, tan igual y tan último.

Un año más Felipe es quien sacude a todo el mundo, quien más bríos tiene para empezar a recoger todo. ¡Venga, monitos!, que ya son las diez. Y los monitos se estiran y no tienen más remedio que movilizar también a los chavales. El humo de la hoguera, ya cenizas, lo invade todo, a veces hacia un lado, a veces hacia otro, atosigándote aún más. ¡Qué lata!

Este día todo está calculado, cada minuto, previo horario establecido por el equipo de monitores y la mañana es una continua carrera contrarreloj: a las diez levantarse, diez y media desayunan los chavales y mientras ellos recogen las tiendas, desayunamos los monitores. Hay que recoger cada cosa en la mochila, vaciar las tiendas, barrerlas, sacudir las colchonetas.... recoger todo, todo, todo. Apenas queda un ratito libre para que nos podamos ir a lavar, además es tradición que en este día, al regresar de la fuente, Rafa, Bea y yo nos saquemos una foto subiendo la cuesta que lleva a las tiendas. También nosotros nos aplicamos a la tarea de desalojar la tienda. es increíble la de cosas que aparecen: cosas que son de otro monitor o del almacén, cosas que no son de nadie, cosas de cuya existencia ni te acordabas, papeles, doscientas mil linternas, otros tantos bolígrafos.... Y como siempre, ocurre que las cosas no entran en la mochila pese a llevar los mismo que trajiste. ¡Qué desesperación! Luego viene el limpiar el campamento organizando una batida "

1992

Antes de que nadie empiece a buscar las batallitas correspondientes a este año he de dar un aviso, lamento no poder dar cuentas de ellas tal y como se vivieron “in situ” porque no sé dónde se me ha traspapelado el diario, que lo tengo yo es seguro, pero no he logrado dar con él para esta ocasión y me niego a contar más o menos lo que pudo pasar. Así que hará un breve resumen. El campa de pequeños giró en torno al tema del horóscopo y si bien tuvimos nuestros más y nuestros menos en la programación, guardo un grato recuerdo del campa, de los buitres que planeaban sobre nuestras cabezas según llegábamos a la laguna Negra, de la merienda que hicimos en la Ponderosay en la que le obligamos a Arturo a permanecer con los pies metidos en el río, del partido de fútbol de monitores contra chavales y en las que éstos nos machacaron (la defensa era floja la verdad, porque Josune E., Bea, Nerea M. y yo éramos auténticos coladores), de la velada en la que no situamos a ambos lados del río para mandarnos mensajes luminosos, de Asier Mujika, ése pequeño incordio, que espiaba a algunos monitores, de Iñaki B. haciendo trampa cada noche con la ruleta de la fortuna, , del cuchipato que le hicimos a Felipe sobre su costilla rota, de Alberto caminando como E.T y de Luis tumbado junto a mí bajo un pino y cantándome la canción de Kurt el escarabajo.

1993

Antes de comer la gente pulula por todas partes, Oihan, Joseba y Lazkano se dedican a construir la entrada. La cancha de baloncesto, con canastas preparadas por Paco, está a rebosar. Otros echamos una partidilla al cinquillo, Vir, como novata, gana. Comemos (cual cuto divino) y tras la comida algunos monitores se van a roncar y marmotear en las tiendas. Lola y Sabi nos vacilan un montón con un chiste sobre una monja que no se atreven a contar delante de Felipe.

Después de la actividad de la tarde la gente se desparrama a jugar a cien mil y un juegos. Joseba se nos exhibe en tanga sin pudor alguno y Aitor amenaza con meterle las tijeras. Bea se va con Felipe a Burgos a buscar a Zorion (nos lo traen radiante y feliz porque ha aprobado el carnet de conducir).

Tras el juego Joseba ha bajado al pueblo con Aitor a hacer compras y de paso han acarreado unos sacos de pienso para los cutos que tienen Lucio y Dora. Yo, pese a mis reticencias, he tenido que afrontar una dura sesión de lavar ropa.

Se oye de fondo una ligera música a la hora de despertarnos, la que sale del auto de Felipe porque los altavoces están fuera de servicio desde que Arturo en el campa de mayores chamuscó la batería.

Acabada la marcha de dos días, y una vez en el campa, los chavales desfilan en caravana hacia la presa, los monitos también van, menos Bea que tiene su reserva de agua caliente y yo, que espero el momento en que la presa esté despejada para poder darme una ducha yo solita. Hago una visita al almacén y me encuentro difunto a “Pittirulo”, el grillo de Joseba. El rato hasta acostarnos se me va haciendo diversas curas, entre ellas la oreja de Nerea Aizpurua, que es la única parte de su cuerpo en la que no se dio crema protectora y se le ha calcinado.

En La Ponderosa nos encontramos con el Tío Mañas. Los chavales le tiran de la lengua todo lo que pueden y el Tío Mañas se muestra encantado de hablar. Luego tenemos ocasión de estar un rato con su hermano, que también tiene apariencia selvática. Según él el agua del río está envenenada, pero él tiene la solución: meterla en botellas y tenerla un rato a la sombra, así el veneno desparece. A Maider le da la mano al despedirse y tenía unas manos guarrísimas que a Maider le dieron repelús. Nos despedimos de ellos y seguimos camino hasta las piscinas.

Hoy la velada es de miedo. Joseba dirige el asunto y nos lleva primero a una tumba de gran tamaño donde se encuentra enterrado Zorion y que respira a través de dos tubitos. Joseba cuenta una historia de miedo y en el momento cumbre Zorion se levanta de la tumba y aparecen de forma fantasmal Jaione Lizarazu y Nere Mitxelena, el aspecto de aquélla es realmente horroroso, causa angustia.

Tras visitar al médico, Felipe y yo volvemos al campa donde está solos Puri y el pequeño. Nos damos una buena sesión de pelar patatas. ¡Horror! Llega uno de los valencianos plastas que está acampado en los alrededores, viene con la excusa de echarle un vistazo al frigorífico para ver si lo puede arreglar porque le ha dicho Felipe que está un tanto chungo, pero yo creo que a lo que viene es a almorzar. Además se mosquea conmigo porque le digo que pese a que tenga la edad de Felipe se conserva peor.

Hacia la una y cuarto bajamos Maider, Bea y yo con Felipe al pueblo para llamar por teléfono, antes pasamos por la fuente y aquí dejamos a Elena y Larraitz con los bidones para que los llenen. En el pueblo también están Nati y Puri, que han bajado a hacer algunas compras. Montamos un okupa en todos los teléfonos del pueblo.

Pululo por el campa cual alma errante hasta que Felipe me dice que le acompañe con Bea a hacer las últimas compras y a cerrar cuentas. Pasamos por el Spar, donde cogemos pastas, bebidas y demás cosillas para celebrar la velada de esta noche. Felipe parece el dueño y señor del Spar, se mete por todos los rincones y picotea cerezas de Covarrubias, que también nos da a probar a nosotras. A Toñín, que es tonto de remate, también le hacemos una visita, lo mismo en la carnicería, que no le tenían preparada la cuenta.

1994

Hemos reunido a los chavales en el comedor para decirles las normas y explicarles la actividad de la tarde; yo me voy mientras con Alberto a poner bolsas de basura por todo el campa y aquí nos da un arrebato nostálgico y nos ponemos a recordar otros campas. Los chavales tienen que dibujar en una camiseta algo que tenga que ver con Las Vegas y todos se ponen afanosamente a la tarea pintando hoteles, pubs, cines, aunque alguno que otro, como nuestro amigo Iñigo, no deja de gruñir.

Tras la comida el cerditeo de cada uno ha ido invadiéndonos, pero pronto lo hemos tenido que abandonar porque teníamos mogollón de cosas que preparar para la tarde (la actividad consistía en una especia de búsqueda del tesoro) y así, con resignación, hemos contemplado cómo nuestros respectivos cerditeos extendían las alas y alzaban el vuelo entre los pinos. Buenos, todos los cerditeos menos el de Garbiñe, que lo tiene arraigado en su interior como la niña de exorcista.

Ahora estamos en el momento de la evaluación, a la una y veinte de la noche. Garbiñe y Vir están contando sus confusiones con el sexo de los chavales, es decir, pensaban que en una tienda de chicos había una chica infiltrada y ha resultado ser Asier Mujika , al que aún no le ha cambiado la voz

Mientras evaluamos en el almacén, Kepa ha sacado la guitarra y los chavales se han enrollado bien. Se oían los cánticos del corro desde el almacén, mientras nosotros trabajábamos

Esta tarde en el pueblo Garbiñe se ha echado una siesta en el bar mientras los demás veíamos el partido de fútbol. Maider y Olga de vez en cuando se escapaban a la calle y Olga ha estado jugando con los chavales a las cuatro esquinas porque se aburrían mogollón en el pueblo.

Hora de cenar. Arturo ha preparado la mesa de los monitos que daba gusto, con todo detalle, solamente le faltaban los candelabros.

La velada nos la perdemos Zorion, Kepa y yo porque bajamos al pueblo a llamar por teléfono. ¡Qué calor! Son las once de la noche y el termómetro del pueblo marca 33 grados.

Olga y Jaione Pikabea se han pasado un montón de tiempo organizando el material de almacén, que falta le hacía, porque está todo hecho un desastre. ¡Piiiiiiiiiiii! Hora de la comida. Mientras estamos repartiendo los espaguetis llega Vir al campa (tuvo que ausentarse dos días por una entrevista de trabajo), y le falta tiempo para ponerse en pantalones cortos. A todo esto, Lola gruñe porque Paco ha mandado con Vir la cafetera que no era.

Si el año pasado comenzaba refiriéndome a la jornada de salida de marcha con la expresión “llanto y crujir de dientes”, este año debería hacer otro tanto de lo mismo. Nos despedimos de las cocineras, casi como si nos fuéramos para un mes. Aitor como sherpa de la expedición abre camino; yo, al final del pelotón, aún puedo oír las recomendaciones de Zorion a Ascen y Lola de que cuiden el campamento si viene algún chorizo.

1995

"Aquí estamos un año más, como pez en el agua. Ya lo ha dicho Luis según íbamos a lavarnos a la fuente: "Parece que hice ayer este camino".

Ha sido duro levantarse esta mañana (8’30), pero el espíritu se ha alegrado mientras untábamos mantequilla (yo he untado dos rebanadas, para que conste), porque hemos puesto la cinta del "carpintero" (aunque yo no sé si a la nueva generación de monitores le dice gran cosa)."

"La actividad de la mañana la hemos hecho en el campo de fútbol, tras el almuerzo y a Zorion le ha tocado correr perseguido por un grupo de chavales, después de haberse comido cinco bocadillos de chorizo. Luego los chavales se han dedicado a jugar al polo con unos enormes balones hinchables que David ha inflado con infinita paciencia porque eran gigantescos y no se llenaban nunca"

"Se ha organizado la velada de karaoke, motivo por el cual, mientras nosotros cenábamos, los chavales se han pasado todo el rato pidiendo material musical. La velada no ha sido ningún éxito porque los chavales tenían que improvisar sobre la marcha el baile y la puesta en escena, ya que no tenían ni idea de la canción que les iba a tocar, además los bafles se oía de pena y las canciones se hacían bastante largas. La actuación de los monitos en principio iba a ser "Submarino amarillo" de los Beatles, y a última hora se ha cambiado por una de Status Quo, que tenía bastante más marcha. Lo que pasa es que se ha enterado todo el mundo menos Jaione, que era el submarino y que ha estado sacudiendo el periscopio sin parar hasta que a mitad de la canción se ha dado cuenta, y es que por lo visto, debajo de la manta donde estaba escondida la acústica debe de ser diferente."

"Los juegos de la tarde han sido muy animados y de gran participación, con revolcones, empujones y luchas libres variadas. Olaia les ha explicado el último juego, que era en el río, con un descenso masivo de cocodrilos, que eran los chavales, que llevaban collares de papel pinocho, que les ha ido destiñiendo y han acabado cual arco iris. Después les hemos dejado en la presa donde había superpoblación porque estaba también el campamento de "Bolly-caos"

"Después de repartir la cena a los chavales (patatas a la riojana y pollo), es el momento en el que cenamos los monitores. Además, como hoy es el cumpleaños de Itziar, Kepa nos ha traído una bolsa de chucherías para celebrarlo. Nos hemos tenido que ir a un rincón apartado para dar cuenta de ellas, pero aún y todo siempre se deja caer algún chaval, que están de lo más intrigados con el misterio que nos traemos. Las gominolas, regalices y pipas son vistas y no vistas."

"Día de las Cocineras. Así lo decidimos ayer a la noche, cuando ellas ya se habían acostado. Hemos decidido llenarlas de detalles y ayudarlas todo lo que podamos. Nati y Puri andan un tanto moscas con tanta amabilidad y colaboración y casi se temen que estemos tramando algo, sobre todo, cuando después de comer todos los monitores nos peleamos por fregar platos y cazuelas. A la noche, celebramos una elegante cena en su honor, en la que se procede a la entrega de la cuchara de madera, ya que el `presupuesto es un tanto escaso para que sea de plata."

"Los chavales hoy se van a la piscina. Las cocineras con Kepa a Covarrubias y Arturo y yo nos quedamos a vigilar el campa. Hoy hace un calor infernal, algo realmente increíble, pero como estamos solos tenemos todo el día para cerditar. Aún y todo nos atrevemos con un partido de golf entre las tiendas."

Otra vez Luis, pero esta vez se dirige a mí en verso:

“Me rebelo contra el río
de la vida de aquel griego
que hablaba del devenir,
de que nada estaba quieto,
de que el agua ya pasada
no retorna a su comienzo.
La vida obedece a un ciclo
Romperlo es sólo anhelo,
Por dentro seremos niños,
Por fuera quizá sin pelo
Pero siempre mantendremos
Nuestro corazón abierto
A susurros por el bosque
En una noche de entuertos,
A Mayas o tíos Mañas,
A marchosos cancioneros,
A salidas por el monte
Impregnadas de destellos
Del astro que no cesa
De castigar nuestros cuerpos.
Comida ganada a cambio
Del sudor y del esfuerzo,
Campeonatos de canicas
Disputadas por expertos,
Lulianas, Lulús, e incluso
un caracol de amuleto,
Individuos adornados
con curiosos atuendos,
bragas naúticas y plumas,
inconfundibles sombreros,
caricias tras un ayuyu,
cerditajes en el suelo,
playa de nombre Pita,
sudorosos pedaleos,
baños en la piscina
de un pueblo madererero…
(….)
Dejo sin mencionar
Multitud de contratiempos
Que prefiero vos recuerde
Descorriendo ese velo
Que oculta hechos e historias
Desventuras y reencuentros. “

2002

Hemos cambiado de milenio y aún sigo aquí en al campa, muchas cosas son diferentes desde la última vez en que realmente me sentí parte integrante del equipo de campamento. Es verdad que nunca he dejado de estar vinculada de una manera u otra, pero mi presencia aquí era más bien reducida, unos pocos días, como de escapada, de visita, lo que a su vez tiene un cierto matiz de intrusismo e incluso molesto, pese a que no tengo queja en ningún momento de cómo he sido recibida, e incluso más bien he de afirmar que he sido bien acogida, pero quieras o no el campa se te escapa. Este año no, este año volví al campa. Pero no volví sola, sino con mi pequeño séquito: Ander e Irantzu, los cuales desde el primer instante se sintieron como en su propia casa, e incluso dudo que ninguno de los chavales que fue este año disfrutó tanto como estos peques. Al fin y al cabo, son hijos del campa, como Ane y Maddi, Unai y Olatz, Garazi y Lohitzune, y otros muchos.

Volví al campa, pero no de monitora, una ya no está para esos trotes, el milenio no perdona, pero sí con la intención de echar una mano en la cocina, a pinche aspiraba yo no más, yo que ni siquiera en los veinte años de Quintanar había aprendido a encender el fuego de la cocina, pero al menos pude echar una mano pelando patatas o rebozando pescado. Nati y Mª Jesús se portaron de miedo, conmigo y con los peques. A Ander le encantaba ir de compras con Sebas al pueblo, supongo que será porque nunca salía del Spar sin recibir unos chicles o unas chucherías. ¡Sebas! No los mimes tanto.

A Kepa debo agradecer el haberme hecho sentir en todo momento que el campa era muy mío, y sobre todo la ilusión con que Ander e Irantzu descubrieron las luciérnagas y la Osa Mayor.

Y sí muchas cosas eran diferentes, los monitores (la mayoría niños míos que han crecido, algunos mucho y además con barba) con parecidas inquietudes, bromas, cuestiones que las nuestras, y yo les veía y no podía dejar de barajar nombres, caras: Olga, Aitor, Luis, Josune… ¡si ellos también estaban aquí!

Tal vez ahí reside la magia del campa, en que todos permanecemos entre estos pinos, y uno se puede descubrir a sí mismo de chaval, o de mayor, de novato o de veterano, de visita o de monitor, de cocinera, de montador, o quizá de varias cosas a la vez y siempre se sigue estando en el campa.

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