1.- Diferencias muy grandes, para empezar lo que nos costaba llegar desde Burgos hasta Quintanar por lo estrecha que era la carretera.
Diferencias, están a la vista, hemos prosperado un montón, aunque el campa se instala en el mismo sitio, las tiendas, el comedor, el almacén y la cocina han cambiado considerablemente. Un cambio muy radical ha sido la instalación de la bomba de agua hasta el campa.
¡Menuda diferencia abrir un grifo y que puedas limpiar un vaso o una cazuela sin bajar al río!
2.- Me ha enganchado muy fuerte porque ya es como si formara parte de mi. Cuando estoy allí me siento muy a gusto, conviviendo con jóvenes, niños y mayores.
Además el campa para mí, no es sólo los días que pasas allí, es un continuo ir y venir de ideas y pensamientos a lo largo del año que acaban haciéndose realidad cuando llega Junio y nos vamos para allí.

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